A pesar de que todo el mundo sueña no todo el mundo valora sus sueños. Sin embargo, para el cerebro las experiencias y efectos causados por los sueños son igual de reales que los de la vida despierta. Cada noche se me bombardea con imágenes maravillosas, logro hacer cosas que no son posibles, conozco a gente que nunca jamás llegaría a conocer y visito lugares que no existen. Me fusiono conmigo mismo, con el paisaje y durante las horas que estoy dormido estoy contento, ya que el tiempo no me puede frustrar como cuando estoy despierto.